martes, 17 de abril de 2012

Hoy he sonreído



Hoy he sonreído. Mi sonrisa ¿a qué se ha debido?

Estaba yo sentada, y frente a mi pasó una pareja, un hombre y una mujer, de esos que solemos decir que no son “normales”. Y a qué me refiero con esto, a una pareja con algún tipo de trastorno o déficit, que gran parte de la sociedad ha catalogado como personas no normales, pero que a mí, sinceramente me han provocado una gran sonrisa. 

Me gusta ver a la gente feliz, y he visto como estas personas lo eran, y ¿por qué ellas me han hecho sonreír y no otros? No lo sé, pero creo que es muy fácil, vives toda tu vida escuchando a gente reírse de estas personas, hacer bromas, chistes, señalarlos como si de objetos se tratase, y tú, una de dos, o “sigues el rollo” a aquel que hace esto, o le paras los pies, no todo el mundo sabe parar los pies, ni tiene la suficiente personalidad como para hacerlo, pero creo que si les diésemos en las narices a todos aquellos que lo hacen y nos enfrentásemos, la concepción que tiene una parte de la sociedad, de estas personas cambiaría, y se ofrecería el respeto que se merecen, que no es más que el que nos merecemos cada uno de nosotros, porque en verdad todos somos personas con nuestros defectos y nuestras virtudes, pero personas, con más necesidades o con menos, con una nariz más bonita o más fea, con un brazo o con dos brazos, con sordera o sin ella, todos somos personas y merecemos los mismos derechos y el mismo respeto.

Porque, ¿no es desde que nacemos, cuando escuchamos, ¡ay, han tenido un hijo con Síndrome de Down, pobrecitos!? ¿Pobrecitos? Es un regalo, es un hijo, le estamos catalogando solamente por tener algo diferente a nosotros, pero puede hacer las mimas cosas que nosotros, y es verdad, que claro, una madre cuando recibe la noticia, muchas veces siente tristeza porque su hijo no será igual que los demás niños y es que sí lo será simplemente le costarán más ciertos aspectos de la vida, pero podrá ser una persona normal. Me consta, que muchas de esas madres, quieren a sus hijos igual que cualquier otra, los cuidan igual que cualquier otra, y les ofrecen lo mismo que cualquier otra, hablo de Down como podría hacerlo de múltiples trastornos. Y ¿qué pasa? Que da la casualidad que a las familias que más felices vemos son a aquellas que tienen algún miembro afectado, porque se superan a sí mismas, luchan contra todas las barreras que la sociedad pone ante ellos, y salen adelante, y eso que hemos avanzado.

Y aquí mi sonrisa, personas que marchan por el mundo, con todas sus necesidades especiales y todo lo que nosotros queramos pero que van de la mano, unidos y luchando por la igualdad, cada uno de ellos es SUPERACIÓN, y deberíamos valorar eso más que muchas otras cosas que valoramos porque alguien nos dice que tenemos que valorarlas. 

Reflexionen.

Susana de la Rosa. 1º Infantil.

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